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ToggleUna de las molestias que más comúnmente veo en consulta son las molestias en la cadera. Muchos de mis pacientes piensan que el problema se encuentra dentro de la articulación, pero no todos los dolores son iguales, hay uno que es causado por la inflamación de las estructuras que rodean el fémur.A este dolor se le conoce como trocanteritis y hoy te contaré qué es esta enfermedad, cómo la diagnosticamos y el tratamiento para recuperar tu calidad de vida.
Para entender la trocanteritis que es técnicamente una forma de síndrome de dolor del trocánter mayor, debemos visualizar el fémur. En la parte superior y lateral del hueso del muslo, existe una protuberancia llamada trocánter mayor.
Aquí se insertan varios tendones y se encuentran unas pequeñas bolsas con líquido llamadas bursas, cuya función es amortiguar el roce entre los tendones y el hueso. Cuando estas bolsas o los tendones se inflaman debido a sobrecarga o trauma, aparece el dolor característico de la trocanteritis.
No existe una sola causa de la trocanteritis, pero en mi experiencia como especialista en lesiones deportivas y cirugía articular, los factores más comunes son:
Es la causa principal en atletas y corredores. El impacto constante, especialmente al correr sobre superficies duras o irregulares, genera una fricción excesiva entre los tendones y la bursa. Esto también sucede cuando se aumenta la intensidad del entrenamiento de forma súbita, sin una adaptación previa.
No solo el exceso de movimiento afecta; la falta de actividad física es igual de perjudicial. La debilidad en los músculos glúteo medio y menor provoca que la pelvis se “desbalancee” al caminar, obligando a las estructuras laterales de la cadera a realizar un esfuerzo para el que no están diseñadas, derivando en inflamación.
Pequeñas variaciones en nuestra anatomía pueden ser determinantes. Por ejemplo, la dismetría de miembros inferiores (tener una pierna ligeramente más larga que la otra) o problemas en la pisada (pronación excesiva). Estas condiciones alteran la forma en que el fémur se mueve dentro de la articulación, irritando el trocánter.
Una caída lateral sobre el hueso de la cadera (muy común en accidentes domésticos o deportes de contacto) puede comprimir la bursa contra el hueso, provocando una respuesta inflamatoria inmediata que, si no se trata, puede volverse crónica.
Con el paso de los años, los tendones pierden su elasticidad y capacidad de regeneración. Asimismo, ciertas condiciones como la calcificación de los tendones o enfermedades metabólicas pueden predisponer a que esta zona sea mucho más sensible a la inflamación.
En algunos casos, tras una cirugía de reemplazo articular o intervenciones en la columna lumbar, la forma de caminar cambia temporalmente, lo que puede sobrecargar la bursa trocantérea como efecto secundario.
Aunque es poco frecuente, la bursa puede infectarse por bacterias que llegan a través de la sangre o por una herida cercana. Es una causa que requiere atención inmediata y suele presentarse más en personas mayores o con el sistema inmunológico comprometido.
Este tipo de trocanteritis suele ser difícil de diagnosticar porque no se presenta fiebre ni síntomas sistémicos. En la mayoría de los casos, la única molestia es el dolor en las primeras etapas; suelen presentarse fístulas, abscesos o celulitis circundante en estadios más avanzados.
💡 ¿Sabías que la trocanteritis es más frecuente en mujeres que en hombres?
La razón es que la pelvis femenina es más ancha para facilitar el parto. Esto incrementa el llamado “Ángulo Q” (la inclinación entre la pelvis y la rodilla), lo que genera una mayor tensión mecánica sobre los tendones que pasan por el trocánter.
El dolor punzante en la cara externa de la cadera es el síntoma que suele llevar a mis pacientes a consulta. Pero no es el único, otros signos de alerta incluyen:
Si presentas uno o más de estos síntomas, debes saber que sí hay solución. Existen tratamientos que te ayudarán a vivir sin dolor y recuperar tu calidad de vida.
Como subespecialista en cirugía articular, mi objetivo siempre es agotar las opciones conservadoras antes de considerar una intervención quirúrgica. El tratamiento suele ser escalonado y comienza con un diagnóstico oportuno.
El diagnóstico es primordialmente clínico. Durante la consulta realizo maniobras de exploración física para localizar el punto exacto de dolor. Sin embargo, para confirmar la extensión del problema, me apoyo en ultrasonido de alta resolución para ver si la bursa está engrosada o si hay líquido acumulado.
Cuando sospecho que el dolor no es solo inflamatorio, solicito una resonancia magnética para detectar si existe un desgarro en los tendones de los glúteos.
Aquí es importante comentar que la trocanteritis de origen se diagnostica a través de estudios de laboratorio y microbiológico, mediante el análisis del líquido de la bursa para descartar bacterias como el Staphylococcus aureus o, en casos más raros y crónicos, la tuberculosis.
Con base en los estudios del paciente, recomiendo el tratamiento, que suele ser:
Además del tratamiento conservador, hay otras acciones que recomiendo a mis pacientes para aliviar el dolor y reducir la inflamación de forma natural.
Si sospechas que tienes trocanteritis, estas medidas pueden ayudarte a mitigar la inflamación mientras acudes a consulta y durante tu tratamiento:
Como parte de un tratamiento integral, los ortopedistas trabajamos con fisioterapeutas para fortalecer los músculos estabilizadores de la cadera. Aquí te comparto tres ejercicios básicos que puedes realizar, siempre y cuando el dolor no sea agudo:
Importante: Estos ejercicios deben realizarse de forma suave y progresiva, con la guía de un fisioterapeuta.
La trocanteritis no es un problema que debas aguantar. Si el dolor persiste por más de dos semanas, acude a tu cita de valoración para evitar que la inflamación se vuelva crónica y afecte la marcha.
La trocanteritis es una condición limitante, pero con el diagnóstico correcto y un plan de tratamiento especializado, el pronóstico de recuperación es excelente. Mi enfoque como especialista en ortopedia es devolverte la funcionalidad y la calidad de vida, utilizando las técnicas más avanzadas en medicina y cirugía articular.
No permitas que un dolor de cadera se convierta en un obstáculo para tus actividades diarias o tu rendimiento deportivo. Una valoración a tiempo es la clave para evitar complicaciones crónicas.
Agenda una consulta para evaluar tu caso de forma personalizada. Juntos diseñaremos el plan de rehabilitación que tu cuerpo necesita.
El Dr. Ismael Alba es Ortopedista y Traumatólogo egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hizo su formación de subespecialidad en Cirugía Articular, Cirugía Artroscópica y Lesiones Deportivas en el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). Cuenta también con una maestría en Ciencias Médicas y un diplomado en Alta Gerencia y Dirección de Servicios de Salud.
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